Un retorno al ser humano

 




Juan Manuel Uría, La danza de la oscuridad (Ankoku butoh). Trea, Gijón, 2026.
 
Tras confirmarse, con La ciencia de lo inútil, Infancia es lugar y Apología del margen como uno de los aforistas más prometedores de la última década, Juan Manuel Uría (Errenteria, 1976) se consolida con La danza de la oscuridad como la gran esperanza blanca de la brevedad contemporánea. Mientras no pocos autores se han entregado a una reiteración algo triste de sus propias fórmulas de éxito, apostando por un aforismo supuestamente ‘transparente’ que a duras penas logra ocultar su propia inanidad, Uría persevera en su intrépida expedición por tierras ignotas, palpando los límites del género en búsqueda de nuevas tierras por explorar.

Erraría quien crea que estoy defendiendo la novedad como un valor por sí mismo. Nada de eso. Pero, sin esa dimensión heurística, de desvelamiento de lo real a través de un lenguaje que se niega a mirarse el ombligo, el aforismo degenera en una triste sombra de lo que debe ser: una llave maestra, una ganzúa incluso, y en cualquier caso, una linterna en la oscuridad del absurdo. Y eso es lo que es este libro mayúsculo, con el cual Uría no solo da un paso de gigante en su propia singladura poético-filosófica, sino que contribuye a demostrar, de manera irrefutable, que el aforismo es un instrumento lírico-conceptual de primera magnitud: de hecho, ya lo fue en otros tiempos, como he tratado de demostrar en las antologías Un monstruo incomprensible. Retablo de moralistas franceses (Renacimiento, 2025) y Una lengua parca. Sentencias de la Grecia antigua (Libros del Innombrable, 2026).

Hay que advertir que La danza de la oscuridad es más, muchísimo más de lo que suele esperar un lector convencional de aforismos, pervertido por tantos libros anodinos que si no van a ninguna parte es porque no vienen realmente de ningún sitio. Por lo pronto, no se trata de un conjunto de frases felices inconexas, volcadas sin orden ni concierto en un volumen heteróclito: todo lo contrario, nos encontramos ante un auténtico ‘tratado en aforismos’, una indagación de hondo calado acerca de nada menos que ‘lo humano’.

En efecto, ubicándonos en una perspectiva humanista, en sentido amplio (no en vano, el autor cursó estudios de antropología cultural), percibiremos en todas y cada una de las piezas de esta magno puzzle texual una verdadera indagación, sí, metafísica, pues a lo que apunta la mirilla del aforista es a percibir lo que subyace a todo aquello que erróneamente damos por supuesto, tratando de auscultar lo latente en aquello que nos sostiene, sin lo cual no pasaríamos de ser un organismo vivo más, simios de espaldas al sentido, mera materia que nace, crece, no siempre se reproduce y muere fatalmente.
No me invento nada, ni le impongo al libro hormas ajenas; el propio autor lo deja claro: su intención es acometer “un regreso al ser humano, a su raíz” (49) para “rescatar de las ruinas algo de humanidad”. ¡Qué noble aspiración! En un mundo arrasado por la barbarie antihumanista de doble signo (la que quiere devolvernos a los árboles y la que aspira a reducirnos a un amasijo de datos alojados en la nube virtual), Uría se erige como un intrépido paladín de la especie entera, armado con la más digna de las armas: la palabra.
Lo singular, y lo glorioso es que, para lograrlo, Uría no se enzarza en disquisiciones falsamente filosóficas en torno a grandes conceptos analizados en prolijos desarrollos (una de las trampas en los que todos podemos caer, en cuanto nos descuidamos), sino que lleva a cabo su tarea a partir de una experiencia concreta, ceñida al tiempo y al espacio, donde en principio pocos esperarían hallar todo lo que al final vamos a encontrar: en la contemplación de un ser humano… bailando.

En efecto, es en la danza, concretamente en el butoh (según la Wikipedia: “un abanico de técnicas de danza-teatro creadas en 1950 por Kazuo Ōno y Tatsumi Hijikata [que] visualmente es reconocido por el uso de movimientos erráticos y grotescos”) donde el autor va a centrarse para, en espiral, desplegar un suntuoso repertorio de reflexiones poéticas de alto impacto que, si se leen como se merecen, logran provocarnos una auténtica conmoción, incluso si nos sentimos familiarizados con sus postulados. (De hecho, no pocos de los fundamentos de la propuesta de Uría son herederos directos de los propuestos en su momento por el surrealismo, por Antonin Artaud o incluso por el posestructuralismo de Deleuze y Guattari). Y es que para Uría, la danza es “algo que va más allá ‒mucho más allá‒ del arte” (24); de hecho, él mismo la percibe como un trampolín hacia, voilà!… “la trascendencia”.

¿Qué clase de lección ‘trascendente’ puede brindarnos el contemplar a un individuo contorsionando su cuerpo? Pues la exigencia de “migrar a otra cosa, otro estado, una posibilidad múltiple; cambiar el sentido de lo que somos por la potencia de lo que podríamos ser” (16), en otra palabra: liberarnos del “comportamiento inercial” (51) -tan tentador e incluso, hasta cierto punto, inevitable: si respiramos es porque no lo pensamos- para recobrar aquello que nos caracteriza como entes superiores: “romper con la inercia” (61) significa negarnos a ‘dejarnos llevar’ por lo que creemos más nuestro, pero que en realidad es ajeno, para “vivir cada instante como “irrepetible” (53), “específico, total”, merced a una “conciencia extremada, brutal” (55). De este modo, el espectador sedente sufre una transmutación espiritual al contemplar al bailarín espasmódico, con quien se ‘identifica’ hasta el punto de ponerse a bailar él mismo… por dentro. Sí, la danza butoh, entendida no como espectáculo, sino como espejo existencial. Y lo mismo le ocurre al lector de este libro majestuoso: que acaba bailando con el autor, consigo mismo y con el universo entero.

La riqueza de este libro es tal, y su lectura tan estimulante, que me voy a abstener de proseguir con mi análisis, pues con él podría acabar abortando la necesaria frescura que Uría nos exige para revelarnos sus enseñanzas (pues, aunque no quiera, ejerce en sus páginas como un auténtico maestro de sabiduría, en el mejor y más noble de los sentidos). La danza de la oscuridad es un hito, no solo del aforismo contemporáneo, sino del pensamiento universal: en él, su autor nos confirma en nuestra indoblegable convicción de que la brevedad no solo no está reñida con la profundidad, sino que probablemente, es su arma favorita.

(Publicado en Culturamas)



José Luis Trullo (Barcelona, 1967). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Estudios de Doctorado en Filología Románica. Escritor, traductor, editor e investigador privado. Padre de Carmen.


LIBROS

-Sobre humanismo






- Sobre aforismo



- Creación



Remiúrgica (con Juan Manuel Uría)


Nunca se sabe (con Felix Trull)







- Antologías














TEXTOS






























Bonhomía: una virtud a rescatar








AFORISMO


-Teoría y crítica:







-Creación:
















Dar a luz. Aforismos sobre la mirada
























RESEÑAS A MIS LIBROS

Una lengua parca (Javier García Gibert)


Un monstruo incomprensible (Andrés Rodríguez)

Un monstruo incomprensible (Juan Manuel Uría)

Un monstruo incomprensible (José Luis García Martín)



Un monstruo incomprensible (José Luis Morante)

La estirpe de Sócrates (Enrique García-Máiquez)

La estirpe de Sócrates (Andrés Rodríguez)


Meandros. En torno a Heráclito (Demetrio Fernández Muñoz)

Remiúrgica (Elena Marqués)



Y de pronto, amanece (Florencio Luque)

La lección de Pulgarcito (José Luis Morante)

Líneas de flotación (Sergio García)


Líneas de flotación (Hiram Barrios)

Líneas de flotación (José Luis Morante)

Metas volantes (Juan Manuel Uría)



ENTREVISTAS


-Concedidas:

Entrevista en ABC

Entrevista en Turia

Entrevista en Ritmo

Entrevista en Humanistas

Entrevista en Culturamas

Entrevista en Puentes de Papel

Entrevista en 142

Entrevista en La Estantería (min. 9,43)


-Realizadas:

Entrevista a Jesús Montiel

Entrevista a Alfonso Lombana

Entrevista a Gonçal Mayos

Entrevista a Victoria Cirlot

Entrevista a Armando Pego

Entrevista a Luis Frayle Delgado

Entrevista a Javier García Gibert

Entrevista a Jesús Cotta


>>>ARTÍCULOS EN PRENSA ESCRITA (S. XX)


VÍDEOS Y AUDIOS


Conferencia sobre Petrarca en Sevilla

Conferencia sobre la lírica arcaica griega en Sevilla

Presentación en Jerez de Un monstruo incomprensible 

Presentación en La Carbonería de Lo entenderás más tarde 

Sócrates para jóvenes (IES Juan de Mairena, de Sevilla)

Sócrates para jóvenes (IES Velázquez, de Sevilla)

Inauguración del III Congreso Nacional de Humanistas (Facultad de Filosofía, US)

Los clásicos y el valor de lo común (Biblioteca Pública de Sevilla)

Cronología crítica del aforismo español (Universidad de Sevilla, 2024), min. 67 y ss.

La cultura del parricidio. La modernidad contra la tradición (Congreso Nacional de Humanistas, 2023)

Presentación de Jacinto Choza en Casa del Libro de Sevilla (2022)

Presentación de la lectura de aforismos en la Feria del Libro (2021)

Aforismos sobre el viaje (Feria del Libro de Sevilla, 2019)

A propósito del aforismo, con motivo de la Semana del Aforismo de Sevilla (2019)


FOTOGRAFÍA


Galería en Flickr